La unidad frente a la tragedia
16 octubre 2017
Autor:
Sección: Sustentabilidad

Condición humana hermosa, pero perfectible.

En México, los pasados terremotos del 7 y 19 de septiembre, nos llevaron a re-encontrar la humanidad que teníamos perdida o adormilada. Para muchas personas el desempolvar su filia por el ser humano y por la vida fue fácil a partir de sentirse cerca de una tragedia.

Veníamos digiriendo las consecuencias del primer sismo cuando ocurrió el segundo, de menor intensidad pero más devastador. Chiapas, la Ciudad de México, Morelos, Oaxaca y Puebla, fueron las entidades que más daños sufrieron por los sismos. Sin embargo, estos hechos cimbraron a todo el país y al mundo entero debido a la rapidez informativa y noticiosa de lo acontecido. Las cifras de personas damnificadas, edificios y casas derrumbadas, así como las lamentables pérdidas humanas, han sido dadas a conocer casi en tiempo real.

La lente ciudadana hoy fue el elemento crucial para llegar a todos los públicos con la información, imágenes y videos espontáneos de gente ayudando a la gente llenan hoy las memorias de nuestros teléfonos celulares. Algunos buscan culpas, otros buscan justificaciones, otros más sólo buscan compartir, pero lo que debiésemos buscar todos es cómo organizarnos mejor.

» Estableciendo tareas
La voluntad por ayudar es manifiesta, niños, jóvenes, adultos y ancianos, tienen múltiples gestos solidarios hacia las personas damnificadas. Cientos de miles de personas se unieron en una oración de esperanza por encontrar a personas con vida debajo de los escombros, pero…podemos hacerlo mejor. En muchos casos, reaccionar abruptamente ante el bombardeo de información nos llevó a hacer traslados inútiles, desperdiciar tiempo, entorpecer vialidades y zonas afectadas, lastimarnos y saturar de víveres, centros de acopio y albergues que no necesitaban más.

Dicho sea de paso, centros de acopio y albergues que funcionan sin descanso y sin turnos previamente establecidos, cuando con un rol de horarios se podrían establecer jornadas de trabajo con tareas específicas y encausado por voluntarios que se desbordan por hacer algo a favor del otro.

Perfeccionar (profesionalizar) el sentimiento de unidad podría ser mucho más fácil, sólo es preguntarnos ¿Qué puedo hacer?, ¿Qué hice?, ¿Qué pude hacer mejor?

La primer pregunta se contesta a partir de evaluar nuestra condición, ¿Tengo capacidad y habilidades para rescatar gente?, ¿Puedo hacer un donativo?, ¿Puedo trasladar víveres?, ¿Puedo donar tiempo en un Centro de acopio?, ¿Puedo atender heridos? Etcétera, etcétera. No busquemos hacer más de lo que podemos, no sintamos culpa por no ser héroes ni heroínas, pero nunca dejemos de hacer todo lo que esté a nuestro alcance.

Por: Eloy Rodríguez Alfonsín

Director General, Promotora ACCSE

 

 

 

 

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