Todo queda en familia…
16 marzo 2016
Autor:
Sección: Destacados, Negocios

02C84062“Institucionalización, la clave para la supervivencia de empresas familiares.”

Día a día se abren diversas empresas que, en su gran mayoría, son pequeñas y medianas  en cuanto a su número de  empleados y donde, normalmente, este  tipo de emprendimientos son familiares.  Pero, ¿qué hay detrás de la administración  eficiente dentro de las mismas y cómo  hacer para institucionalizarlas?
En esta ocasión, a través de un decálogo de compendio experiencial  (ya que, además de dirigir mi agencia  de Relaciones Públicas tengo a mi cargo la coordinación de la empresa familiar), quisiera platicarle los puntos más importantes que necesitamos entender  y llevar a la práctica para poder  sistematizar una empresa del tipo
familiar y replicar sus procesos en distintas unidades de negocios. ¡Espero le  sirvan!

1.- Dirigirse con títulos y no con parentescos. Uno de los principales errores que cometemos a la hora de  participar en los proyectos familiares, es hablarnos enfrente de las personas y de los demás colaboradores como  “papá”, “hermano”, “mami”, etcétera. Para poder crecer y llegar a la institucionalización, nos tenemos que profesionalizar desde la manera como nos dirigimos a los demás y esto incluye la familia, aquí es importante dirigirse por nombres o puestos (en caso de ser necesario de acuerdo al  giro), y no por títulos familiares.
2.- No tomar decisiones de la empresa en las comidas. Es común que para ahorrar tiempos o por comodidad y practicidad, las comidas familiares traten acerca de los problemas y las decisiones  por tomar dentro de la empresa. ¡Error!  Esto genera que no separemos temas familiares  de negocios y, muchas veces, terminamos desgastados emocionalmente por no hacer pausas de trabajo o por las peleas o discusiones que se generan y que deberían evitarse en tiempos de descanso.
3.- Saber separar los negocios de la familia.  Una cosa es ser familia y otra es que por ello, no podamos llamar la atención cuando se debe o pedir cuentas de tal o cual proyecto o decisión  tomada. Es imperativo que sepamos diferenciar  cada uno de estos ámbitos y de la mejor manera  sin herir susceptibilidades. Dirijamos profesionalmente  las inquietudes, regaños o solicitudes entre familiares a quienes están relacionados con el  tema, sin miramientos ni evitando ser directos, ya  que la más perjudicada de no hacerse así, termina  siendo la empresa.

Por: Javier Vázquez Gómez
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