
El propósito de este artículo es poner en relieve que todos los productos que consumimos están constituidos por materiales biológicos que son renovables, biodegradables y aprovechables como recursos a lo largo de la vida, por lo que se les considera como nutrientes biológicos. Inspirado por lo anterior, el sector manufacturero ha descubierto que puede abordar la producción de bienes de consumo con un en foque similar.
De manera que los materiales técnicos o finitos que utiliza como insumos para fabricarlos y que no son biodegradables o son de lenta degradación, también se recuperan en las diferentes fases de su ciclo de vida para volverlos a utilizar como insumos. Ello, mediante procesos que involucran su reparación, renovación, reutilización, remanufactura y reciclaje para transformarlos en materiales secundarios a reincorporar en la producción de nuevos productos.
Lo mencionado es justamente lo que pasa en la naturaleza, en la cual los procesos biológicos son cíclicos y no generan desechos, así como altamente eficientes en el consumo de agua y energía. Por ello, los empresarios debieran preguntarse si conocen bien qué tanto los insumos que utilizan se extraen de la naturaleza y en qué medida su conversión en productos conlleva efectos adversos que se traducen en contaminación y daño para suelos y biodiversidad o para la salud humana.
En función de la respuesta a tales preguntas, se abre todo un campo de oportunidades para que las empresas adopten los principios y prácticas de la economía circular que les permitirían elevar su eficiencia de producción, así como la productividad de las materias primas que extrae de la naturaleza y cuya vida se puede alargar.
En estas circunstancias conviene saber que los tres principios básicos de la economía circular son justamente la prevención de la generación de residuos y de la contaminación ambiental, al mantener los materiales largo tiempo en la arena económica, lo que propicia que la naturaleza se recupere y regenere. Con tales prácticas se reducen costos, se tienen ahorros e inclusive pueden incrementarse los ingresos de las empresas, que aumentan su productividad y competitividad, así como el aprecio de sus clientes por sus productos y la mejora de su des empeño ambiental.
Por: Cristina Cortinas
Presidenta de la fundación Cristina Cortinas A.C.