
Esta frase —”BIM: ¿la verdad fabricada o la mentira conveniente?”— suena provocadora y es perfecta para abrir un debate sobre las expectativas frente a la realidad del BIM. Pero hagamos un análisis de ambos lados:
• BIM como “la verdad fabricada” (en el buen sentido) Coordinación precisa: BIM permite integrar arquitectura, estructura e instalaciones en un modelo unificado. Lo que ves, idealmente, es lo que se construirá.
- Detección de conflictos (clash detection): Evita errores costosos antes de construir.
- Simulación y análisis: Desde costos hasta eficiencia energética, se pueden prever con precisión.
- Trazabilidad y control: Todo queda documentado y actualizado, facilitando mantenimiento y operación.
• BIM como “la mentira conveniente” Modelos que no reflejan la realidad: Muchas veces, por presión de tiempo o desconocimiento, se modela lo que se cree que se construirá, no lo que realmente se construye.
- Falsa promesa de coordinación: Si los modelos no están bien hechos o actualizados, el BIM se convierte en un espejismo: parece ordenado, pero oculta errores.
- Exceso de confianza: Se puede caer en el error de asumir que “el modelo tiene la verdad”, cuando en realidad hay omisiones o imprecisiones.
- Implementación a medias: Herramientas de punta con procesos obsoletos o sin estandarización pueden dar una falsa sensación de modernización.
• Conclusión: BIM no es ni verdad ni mentira por sí solo. Es una herramienta poderosa, pero su valor depende de cómo, por quién y con qué disciplina se implementa. Mal aplicado puede ser una mentira muy costosa. Bien aplicado, puede ser una verdad transformadora.
• Reflexión: BIM se presenta muchas veces como la solución definitiva: un modelo que promete orden, precisión y control.
En teoría, es una representación fiel de lo que será construido, un espejo digital del mundo real. Pero la realidad es más compleja. Cuando se usa con rigor, BIM se convierte en una herramienta de verdad fabricada: una verdad construida con datos, coordinación y colaboración. Nos permite prever antes de actuar, reducir errores, optimizar recursos y entregar proyectos más inteligentes.
Por: Lic. Raúl Luna Flores
Director General Consorcio OpenBIM Latinoamérica