Características organizaciones distintivas de una PyME
7 agosto 2011
Autor:
Sección: PYMES

Aldro ÁlvarezModelo de Negocios para sobrevivir en un entorno turbulento.

Las características del entorno económico y empresarial que se viven actualmente en el país se convierten en un dilema estratégico para todos sus participantes, tanto para las empresas, como para los individuos. Por una parte, la competencia se ha cerrado tanto que aquellas empresas que cuentan con una estrategia clara, experiencia en el mercado y ¿por qué no? un toque de suerte serán las afortunadas de sobrevivir.

Para aquellas nuevas empresas que tienen intenciones de entrar a competir bajo estas circunstancias la perspectiva no es nada alentadora, las estadísticas nos dicen que:

• Al primer año, cierran el 50% de las PyMES que iniciaron operaciones.

• Para el segundo año, 75% de las PyMES dejan de operar.

• Antes de 5 años, casi el 90% de las PyMES cerraron.

Sin embargo, de la misma forma aunque no en la misma proporción, así como desaparecen micro, pequeñas y medianas empresas, podemos ver que no muy lejos de donde nos encontramos se está abriendo una nueva iniciativa de negocio. Entonces, ¿de qué forma podemos aprovechar sus características del entorno en el que están compitiendo para que permanezcan más tiempo y de buena forma en el mercado?

Efectivamente, si como PyME se quiere competir de tú a tú con empresas grandes, lo más seguro es que seamos los primeros en dejar la competencia. Esto no es nada raro si tomamos en cuenta quién tiene todas las características necesarias para ganar: recursos, infraestructura, relaciones, participación de mercado, por mencionar sólo algunas. Esa no es la estrategia correcta.

Pero entonces, ¿cómo podemos ser competitivos ante estas situaciones? Aunque la tarea no es nada fácil, lo primero que debemos de considerar es que una PyME tiene muchas oportunidades de ser un competidor importante en el mercado, todo debe partir de conocer aquellas características como empresa que realmente puedan servir para enfrentarse a una empresa grande y que sean el detonante para que esos “gigantes corporativos” se den cuenta que no están solos.

Características organizaciones distintivas de una PyME

Si partimos de un profundo conocimiento de las fortalezas que tienen este tipo de empresas y sobre todo el cómo utilizarlas a nuestro favor, podremos contar con una posición competitiva importante que nos permita no sólo ser una empresa del montón, sino un competidor serio y de respeto. Estas son algunas de las características que podemos aprovechar:

Tamaño: Una empresa pequeña es más compacta, más compenetrada entre sí, con una integración de procesos más eficaz, con un conocimiento mejor de la dinámica interna de su organización, está pendiente de su avance y el de sus integrantes en el día a día.

A veces en las empresas grandes, debido a su tamaño, se pierden o dejan de lado muchos de estos factores, mientras más niveles existen más grande es la distancia entre las áreas y cuando existe un acercamiento es entre áreas o unidades de negocios, pero es más complicado integrar a toda la organización en un mismo esfuerzo y estar al día en lo que sucede.

Velocidad: La capacidad de respuesta es vital para atender las necesidades de este entorno turbulento y cambiante. El tamaño de la PyME le da una rapidez para cambiar lo que le permite ajustarse constantemente, derivado de que no necesita luchar contra una estructura interna enorme, contra la rigidez del sistema; por el contrario, está dispuesta a cambiar de acuerdo a las exigencias y esto lo vemos en el día a día con las empresas que nos rodean.

Adaptación al cambio: Todo cambio requiere flexibilidad, velocidad así como una disposición a probar cosas nuevas. En una PyME, que no cuenta con estructuras organizacionales enormes, con tanto papeleo, que no está viciada en procesos engorrosos y burocráticos, es mucho mas fácil aceptar y adaptarse a los cambios. Para una empresa grande, un movimiento sencillo implica cambiar el funcionamiento de la empresa lo cual requiere tiempo, muchas personas son las involucradas aún en los pequeños cambios y esto es una gran ventaja que pueden aprovechar las PyMES.

Comunicación: Las estructuras son el eje central del funcionamiento de una empresa grande, le dan solidez y formalidad, más allá de permitir la dinámica y la participación continua de sus miembros, limita en gran parte la iniciativa que puedan tener por aquello de respetar las jerarquías y estructuras previamente definidas.

El simple proceso de comunicación al interior requiere moverse dentro de la burocracia de las empresas y esto implica fundamentalmente tiempo. Para una PyME estructurada de forma más sencilla, donde se valora el acercamiento con las personas sobre la formalidad de las relaciones, esto puede permitir mayor dinamismo, logrando que la aprobación de una iniciativa o cambio este en función del convencimiento y no del luchar contra la estructura.

Estrategia: Es un tema de moda derivado de la importancia de desarrollar un proceso de este tipo dentro de cualquier organización. Sin embargo, en las empresas grandes, si no existe voluntad de todas las áreas y departamentos por generar una estrategia, así como su proceso de implementación y sobretodo control, el proceso se convierte en tan sólo un buen intento.

Pero, ¿qué pasa entonces en una PyME? Al ser mas pequeña su estructura se pueden generar estrategias más dinámicas, y sobretodo supervisar su implementación y su buen funcionamiento de forma más directa. Su tamaño permite integrar a todas las áreas en el proceso y permitirle ver los resultados de forma más tangible.

Personal: Para una empresa grande el proceso de selección y reclutamiento depende de muchos factores que a veces no están en las manos de la Dirección General sino de un Departamento de Recursos Humanos que se encarga de buscar personas que encajen en el perfil adecuado de los puestos, no siempre encontrando lo que realmente nos funcionaría.

En una empresa pequeña que, por sus características, difícilmente contará con un departamento “bien” estructurado de Recursos Humanos, así como no puede darse el lujo de pagar altos sueldos para retener a sus ejecutivos, predomina más la búsqueda de talento sobresaliente, de la percepción del dueño o director general del personal que está llegando, de la química que se puede hacer, de convencer y vender una idea. Este es el filtro más importante para conseguir personal sobresaliente en las empresas.

Enfoque: El conocimiento que tiene una PyME de sus clientes, de sus necesidades, de escucharlos día a día sobre lo que funciona y lo que no, le da una ventaja distintiva comparada a la de una empresa grande y le permite pensar en no solo ofrecer un producto sino servicios integrales, que van desde el producto principal a todos aquellos productos y/o servicios que se encuentren relacionados a éste. Recuerde, se debe aprovechar la oportunidad de conocer de cerca a los clientes y ofrecer paquetes de servicios completos que logren su fidelidad.

Diseño organizacional: Las estructuras organizacionales tradicionales se han vuelto tiranas, represoras, impiden el movimiento, la creatividad y la flexibilidad en las organizaciones, que dependen de respetar y moverse dentro de los parámetros previamente establecidos y que permiten el funcionamiento “óptimo” que se busca. El caso de las PyMES es muy diferente, una estructura pequeña, no rígida y siempre cambiante permite cambios drásticos y radicales para lograr sus objetivos, no dependen de la estructura, sino de la estrategia y dicha estructura se puede reinventar tantas veces como sea necesario para lograr sus propósitos.

Propósito: La gente se compromete cada vez más por causas y no por el simple hecho de estar trabajando en una empresa importante, sea cual sea su giro. En una PyME podemos ver de forma más cerca y tangible el sueño del dueño y director de la empresa, la forma en que participan todos y cada uno de sus miembros en el logro del mismo. No es que no se dé en una empresa grande, pero las mismas jerarquías y estructuras con las que funcionan separan mucho la visión del director de la empresa de las actividades cotidianas de sus trabajadores y esto es un punto medular para involucrarse de lleno en un proyecto o, como bien dirían algunos, ponerse la camiseta.

En conclusión, si juntamos todos estos puntos podemos darnos cuenta de la gran oportunidad que tenemos como PyME de competir en el mercado y hacerlo bien. Las empresas grandes, efectivamente, cuentan con una infraestructura que difícilmente una micro, pequeña o mediana empresa podrá contar, pero la clave de este asunto no es competir uno a uno, sino encontrar en nuestras propias características aquellas que nos permitan ser más rápidos, eficaces y sobre todo, dinámicos que nuestra competencia.

Por Aldro Álvarez Cruz


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