
La internacionalización es un horizonte atractivo para muchas pequeñas y medianas empresas (Pymes) en México que buscan un crecimiento sostenible. Sin embargo, exportar no solo representa la posibilidad de acceder a nuevos clientes, sino que también permite diversificar ingresos, expandir la presencia de la marca y aprovechar economías de escala.
Lo cierto, es que este proceso no está exento de riesgos, y es imperativo que las empresas comprendan estos desafíos antes de empren der el camino hacia nuevos mercados. Según la Encuesta global 2025 de Allianz Trade, más de la mitad de los exportadores anticipan plazos de pago prolongados, con más de la mitad reportando retrasos superiores a siete días.
Este dato resalta un hecho crucial: el riesgo de impago se intensifica cuando las empresas operan en un entorno internacional. Cada mercado tiene su propio conjunto de costumbres, regulaciones y expectativas financieras que pueden variar drásticamente de lo que las empresas están acostumbradas a manejar localmente.
Uno de los problemas más comunes es el desconocimiento del mercado extranjero, lo que puede llevar a evaluar erróneamente la solvencia de los compradores. Además, la distancia geográfica complica la cobranza de facturas impagadas, lo cual puede acarrear costos adicionales, tanto financieros como legales.
Asimismo, factores macroeconómicos, como la volatilidad monetaria y/o la inestabilidad política, representan un riesgo adicional que puede afectar la capacidad de los clientes para cumplir con sus obligaciones.
En este contexto, la necesidad de una cobertura adecuada se vuelve evidente. El seguro de crédito se convierte en una herramienta fundamental para las Pymes que desean internacionalizarse de manera segura. Este instrumento no solo protege contra el impago, sino que también ofrece un análisis de riesgos sobre compradores en distintos mercados, lo que permite a las empresas tomar de cisiones comerciales más informadas
Por: Roberto Ricalde Torrescano
Director de Riesgos en Solunion México