
El Environmental, Social and Governance, (ESG) se ha explicado muchas veces desde la norma, reportes, indicadores y desde las obligaciones que hoy enfrentan las empresas. Todo eso es necesario; pero también hacía falta escuchar a quienes toman decisiones todos los días, a quienes tienen que convertir esas ideas en estrategia, presupuesto, operación, cultura y resultados.
Por ello la propuesta de incluir en el libro ESG: La Apuesta por un Mundo Sostenible. Actualidad, retos y oportunidades, un capítulo con entrevistas a presidentes y directores generales de empresas líderes.
La intención es sencilla, conocer cómo entienden estos temas quienes están al frente de organizaciones con miles de colaboradores, cadenas de valor complejas, presión de mercado, responsabilidades públicas y visión de largo plazo.
Una de esas conversaciones fue con Daniel Servitje Montull, entonces director general de Grupo Bimbo y hoy presidente ejecutivo de la compañía. La entrevista permitió poner sobre la mesa una idea que me parece fundamental: la sostenibilidad tiene que darle viabilidad al negocio, a la comunidad y al fu turo compartido entre empresa y sociedad.
Daniel lo explicó desde el propósito de Grupo Bimbo, “alimentar un mundo mejor”. Para él, la sostenibilidad articula ese propósito y le da cuerpo. No la presentó como una política aislada ni como un área de cumplimiento, sino como una forma de asegurar la permanencia de la empresa en los lugares donde opera, con sus colaboradores, clientes, consumidores, accionistas y comunidades. Esa mirada es relevante, ya que pone el tema en su verdadera dimensión.
Durante muchos años en México se habló primero de filantropía, después de responsabilidad social, más tarde de sostenibilidad y ahora de criterios ASG o ESG. Los nombres han cambiado, pero el reto sigue siendo el mismo: lograr que las empresas entiendan su papel en la sociedad y actúen en consecuencia.
Creer en la estrategia y hacerla posible
En la entrevista, el entonces director Daniel Servitje fue muy directo al hablar de los pilares de una estrategia de sostenibilidad. El primero, dijo, es creérsela. Que el consejo de administración, el equipo directivo y los líderes operativos entiendan que esto forma parte de su trabajo y de la supervivencia de la empresa.
Esa palabra, “creérsela”, puede sonar simple, pero encierra mucho. Sin convicción desde arriba, cualquier estrategia termina convertida en un documento bello.
Por: MBA. Erwin Klaus Gérman Phinder
Director General en Klaus Gérman Ph & Asociados