¿Cuál sería la mejor forma de gobernar?

Esta interrogante ha estado presente en muchos líderes, dirigentes, reyes, dictadores y ha representado una búsqueda constante para la humanidad, dando lugar a países que han vivido épocas con diferentes periodos de buen gobierno, guerras, dictaduras, mano dura, etc.

Esta reflexión nos lleva a pensar que el asunto es multifactorial e intrincado ya que el concepto de una buena forma de gobernar depende de los contextos en que se viva, por ejemplo: Los gobiernos autoritarios pueden resultar más aceptables y necesarios en algunos contextos y en otros no.

Por otra parte, se dice que mientras más disciplinada, confiada y organizada es una sociedad, mayor posibilidad tiene de lograr una gobernanza efectiva.

Se observa entonces, que existe una creciente complejidad tanto del gobierno como del contexto en el cual se debe gobernar y que la forma de gobernar ha cambiado drásticamente, antiguamente gobernar era una actividad propia del gobierno, con un sector privado que se involucraba esencialmente solo como una fuente de insumos para la definición de las políticas.

En la actualidad, bajo la gestión pública y para una gobernanza efectiva, se deben conjugar una serie de elementos entre los que se encuentran:

• Articular un conjunto de objetivos y prioridades que sean comunes para la sociedad. Esta actividad la otorga el gobierno en el ejercicio de gobernanza, sin embargo, es requisito indispensable que dichas actividades y objetivos sean aceptados.

 Este aspecto cobra aún más importancia cuando en la sociedad no existe otra institución que articule prioridades colectivas. Asimismo, este proceso debe incluir un rol mediador por parte de las instituciones a efecto de que sean percibidas como legítimas representantes del interés ciudadano.

• Coherencia. Los objetivos deben ser consistentes y articulados buscando un equilibrio de intereses.

• Logro de metas. Debe haber capacidad para lograr objetivos y las metas planteadas previamente.

• Retroalimentación y rendición de cuentas (accountability). Una vez que se formulan las metas y se realizan las acciones para lograrlas, el gobierno debe tener medios para evaluar lo sucedido a efecto de mejorar lo conducente.

Se podría entonces pensar que el ejercicio de gobernar implica un equilibrio entre dos actividades fundamentales que se realizan para conducir a la sociedad que son: “adaptación e implementación”. Estas medidas son análogas a los aspectos de insumo y diseño en la elaboración de políticas públicas.

Por: Mtro. Miguel Ortega Yáñez

Por: Mtro. Miguel Ortega Yáñez

Consultor y Asesor Gubernamental. Director Comercial de R3M Soluciones, S.A. de C.V.

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