El costo invisible del estrés laboral

En las conversaciones sobre productividad, eficiencia y competitividad, las empresas ponen especial atención en los indicadores de rotación, ausentismo, cumplimiento de metas y el desempeño operativo, pero hay un fenómeno menos evidente que está dañando poco a poco la capacidad de las organizaciones para mantener los resultados: el desgaste emocional crónico de los colaboradores.

Hoy el estrés laboral no solo se puede entender como una consecuencia de jornadas largas o cargas excesivas de trabajo. Se ha convertido en un factor estructural que impacta directamente la continuidad operativa, la seguridad en el trabajo y la rentabilidad de las compañías.

De acuerdo con los datos de una compañía pionera en bienestar corporativo desde hace 20 años, 7 de cada 10 alertas atendidas en los programas de asistencia a empleados están relacionadas con una percepción de estrés laboral y sus distintas manifestaciones, desde afectaciones emocionales derivadas del trabajo hasta sus síntomas físicos, como insomnio crónico, trastornos digestivos y crisis de ansiedad, entre muchos otros. Esto demuestra que el estrés hoy representa uno de los principales detonantes de las afecciones que impactan a la fuerza laboral.

Presentismo

 Lo más preocupante es que muchas organizaciones trabajan sobre programas correctivos, en vez de crear pro gramas preventivos corresponsables que atiendan este tipo de problemas en una etapa temprana. Muchos de estos casos se atienden una vez que se presentan los síntomas físicos derivados del estrés prolongado.

 Esto representa que las empresas y sus propios colaborado res destinan más recursos a atender las consecuencias del colapso emocional que a prevenir sus causas. El problema no termina ahí, el impacto del estrés no siempre se muestra en la incapacidad por enfermedad o en el ausentismo. De hecho, uno de los fenómenos más comunes en las empresas y del que poco se habla es el presentismo: los colaboradores están físicamente en sus puestos, pero su capacidad de atención, discernimiento y toma de decisiones está ausente.

De acuerdo con datos de la empresa que simbolizo, el presentismo representa casi el 56% del impacto, superan do en una proporción de 5 a 1 al ausentismo tradicional, que sí se registra y gestiona. En contraste, el presentismo no aparece en ningún reporte, por lo que su costo suele pasar desapercibido

Imagen de Por: Federico Cuevas

Por: Federico Cuevas

Director General de Orienta

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