
México atraviesa una de las transformaciones laborales más importantes de las últimas décadas. La llegada acelerada de nuevas tecnologías, el crecimiento de la Inteligencia Artificial, el nearshoring y los cambios demográficos están redefiniendo la manera en que las organizaciones atraen, desarrollan y retienen talento. Sin embargo, detrás de toda innovación, estrategia o modelo de negocio, existe una realidad que no cambia: las personas siguen siendo el motor que mueve empresas y economías.
El estudio “Horizonte del Talento 2026–2030” confirma que estamos entrando a una nueva etapa del mercado laboral mexicano. La automatización y la IA transformarán procesos completos de reclutamiento, capacitación y gestión del talento. Muchas tareas repetitivas desaparecerán o serán ejecutadas por agentes digitales capaces de realizar actividades de manera autónoma.
Pero esto no significa que las personas perderán relevancia; al contrario, el valor humano será todavía más estratégico. Las organizaciones exitosas no serán aquellas que únicamente adopten tecnología más rápido, sino las que logren utilizarla para fortalecer la experiencia humana dentro del trabajo. Empatía, creatividad, capacidad de adaptación, liderazgo e inteligencia emocional, serán las habilidades más importantes para competir en el futuro.
Escenario desafiante
Hoy enfrentamos un escenario particularmente retador en México. Por un lado, tenemos una de las tasas de desempleo más bajas de nuestra historia. Por otro, convivimos con niveles de informalidad laboral que superan el 50% de la población ocupada.
Esta realidad demuestra que el verdadero desafío no es únicamente generar empleo, sino construir oportunidades laborales formales, dignas y sostenibles que realmente mejoren la calidad de vida de las personas.
El peso de la informalidad
Durante muchos años, el sector formal compitió únicamente contra otras empresas. Hoy el principal competidor es la informalidad, que ofrece inmediatez, flexibilidad y liquidez diaria. Frente a esto, las organizaciones deben replantear completamente su propuesta de valor hacia el talento.
El salario seguirá siendo importante, pero ya no será suficiente. Las nuevas generaciones buscan equilibrio, propósito, bienestar emocional, desarrollo profesional y flexibilidad. Quieren trabajar en organizaciones donde se sientan escuchadas, valoradas y donde puedan visualizar un futuro.
Por: Francisco Martínez Domene
CEO de Adecco México y Presidente del Instituto Adecco México