La certificación de producto, por la competitividad internacional

Genera confianza a los consumidores al dar certeza de que ese producto ha pasado con éxito todas las pruebas que demuestran que cumple con la normativa.

Todos los mercados en el mundo tienen que cumplir con ciertas normas para que los productos puedan comercializarse -millones de productos entran y salen diariamente del país-. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, el comercio internacional alcanzó la cifra récord de 7.7 billones de dólares durante los tres primeros meses del 2022.

En México, el INEGI reportó que las exportaciones dirigidas a Estados Unidos crecieron el 21.2% y las canalizadas al resto del mundo aumentaron un 15%, a tasa anual, durante mayo, lo que da una idea de la importancia de los mercados exteriores para nuestra economía.

En este sentido, habrá más fabricantes, importadores y exportadores de bienes o servicios, que requieran demostrar que sus productos y servicios cumplen con el amplio abanico de normas y reglamentos exigidos por sus mercados de destino.

Para Pedro Menéndez, Business Development Manager de Certificación de Producto Kitemark en BSI Group, las certificaciones demuestran que la empresa tiene establecidos sólidos sistemas de control para garantizar diversos aspectos: calidad de la producción consistente, productos seguros en su uso; aplicaciones utilizadas y transacciones digitales inviolables, además de insumos sostenibles y residuos reciclables, entre otros.  

Como se sabe, las normas ISO se ocupan de gestionar ciertos procesos para demostrar al mercado que se han establecido sistemas y controles, por lo que se adquiere una clara ventaja competitiva para las empresas o negocios y marcan diferencias cualitativas de un producto sobre los demás.  Así, se corrigen los errores y se demuestra que dichos productos tienen garantía de calidad, aumentando la confianza del mercado y, sobre todo, del consumidor.

La certificación de producto entonces se torna clave, ya que si éste no cumple con la normativa del país al que va destinado, no es posible comercializarlo: tener certificaciones ISO es una ganancia, aunque de manera adicional, es necesario conocer y cumplir con los requisitos legales de cada mercado, y ese es el propósito de la certificación de producto.

El principal objetivo es, por lo tanto, apoyar en dos direcciones: “los que quieren salir del país, es decir, exportar sus productos, y los que quieren importar y acreditar que su producto es seguro y cumple con las normativas”, explica Menéndez.

¿Por qué es importante tener una certificación de producto?

Además de abrir mercados, genera confianza a los consumidores al dar certeza de que ese producto ha pasado con éxito todas las pruebas que demuestran que cumple con la normativa. Además, aumenta la competitividad de la empresa y asegura, de paso, que el producto cuenta con la calidad requerida de manera constante y homogénea.

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