
Quedan menos de cinco meses para que cambie la forma en que las empresas administren uno de sus recursos más difíciles de medir: el tiempo. El 1 de enero de 2027 la jornada máxima pasará de 48 a 46 horas; en 2028 será de 44, en 2029 de 42 y en 2030 llegará a 40. La reducción será gradual, pero la preparación no debería serlo.
El cambio implica 17% menos horas disponibles entre 2026 y 2030, sin que salarios ni prestaciones disminuyan. Diversas consultoras advierten que esto obligará a replantear la gestión del tiempo, con riesgo de que el tiempo extra se vuelva habitual para sostener resultados.
La pregunta para directores de RH, CFO y CEO es simple: ¿saben con precisión cómo se usan hoy las horas en su organización? La Encuesta Nacional de RH México 2026, de Sesame, entre 227 líderes de RH, califica la preparación frente a las reformas laborales con apenas 3.42 sobre 5, y el uso de tecnología para cumplir de forma automatizada, con 2.98. Un 31% admite no saber si existen soluciones para ello.
El problema no son sólo dos horas
Reducir dos horas semanales equivale a 4.2% menos de jornada entre 2026-2027, pero multiplicado por miles de colaboradores deja de ser marginal: hacia 2030 serán ocho horas menos, una sexta parte de la jornada actual. El reto será mayor en industrias con turnos o producción continua: 63.9% labora + 40 hrs.
La transición no será sólo administrativa: implicará revisar turnos, cargas de trabajo y cobertura, y cómo se registra y utiliza el tiempo, evitando que la reducción se compense con tiempo extra. La reforma introduce además una obligación que cambiará la gestión de la jornada: registrar electrónicamente el horario de entrada y salida, y ponerlo a disposición de la autoridad.
Esa disposición ya no es un supuesto lejano: la STPS realizó 33 mil inspecciones en 2025, 34% más que en 2024, con meta de 43 mil para 2026, apoyada en el sistema SIDIL, que cruza da tos de nómina, IMSS y SAT para decidir a quién revisar.
Por: Fernanda Cater Villarreal
Country Manager de Sesame México