La cultura de la “Y”

Durante mucho tiempo, las organizaciones han opera do bajo algunas disyuntivas, tales como: resultados o bienestar, exigencia o empatía, productividad o equilibrio, rentabilidad o desarrollo de las personas. Pareciera como si elegir una, implicara sacrificar la otra; pero una cultura organizacional saludable no debería construirse desde la tiranía de la “O”, como lo llama Jim Collins, sino desde la lógica de la “Y”, es decir: crear condiciones para alcanzar resultados extraordinarios y favorecer que las personas florezcan.

Esto no significa disminuir la exigencia para proteger el bienestar, ni implementar iniciativas de felicidad esperando mejores resultados. Significa diseñar un sistema organizacional que permita a las personas prosperar y al negocio alcanzar resultados extraordinarios.

Esta perspectiva cambia una pregunta: ¿Cómo fortalecemos nuestra cultura?, por otra más útil: ¿Qué condiciones estamos creando para que las personas den lo mejor de sí y produzcan resultados extraordinarios? Esta es una de las premisas de Cultura Exponencial, libro que introduce el modelo E5 para entender la cultura como un sistema que puede diseñarse deliberadamente desde cinco dimensiones: Expectativa, Experiencia, Evaluación, Excelencia y Expansión.

Expectativa: elimina ambigüedad y convierte objetivos en acuerdos observables; implica brindar certeza sobre percepción salarial, roles, responsabilidades, resultados esperados y límites de decisión. Además, ayuda a comprender el valor del trabajo y su contribución a un propósito mayor. Cuando una persona entiende qué se espera de su rol, por qué es relevante y qué impacto genera, el trabajo deja de ser solo una obligación o fuente de ingresos, para convertirse en una experiencia significativa.

Experiencia: permite comprobar si esas expectativas se viven en el día a día; construyéndose en las condiciones laborales, en la relación con el líder, en el ser vicio interno, en la colaboración, en la autonomía, así como en la posibilidad de utilizar las propias fortalezas. Es por ello que la responsabilidad de un líder no es solo cumplir metas, sino construir un hábitat físico y psicoemocional seguro y saludable donde existan condiciones, relaciones y oportunidades para que el talento, la creatividad y las capacidades puedan des plegarse para lograr mejores resultados.

Evaluación: confronta la intención con la evidencia, lo cual implica analizar la información, no para acumular datos, sino para anticipar y transformar las conductas y generar valor. Una organización que busca integrar bienestar y resultados necesita observar ambos lados, es decir: compromiso, satisfacción, rotación y liderazgo, en conjunto con productividad y los resultados del negocio. La evaluación debe ser un pulso constante que conecte percepciones, comportamientos y resultados durante la experiencia del colaborador

Imagen de Por: Alejandra López Castañeda

Por: Alejandra López Castañeda

Directora de Operaciones & Business Coach, HS Factor

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Son 10 billones de dólares estadounidenses lo que representa el costo asumido por el...
Quedan menos de cinco meses para que cambie la forma en que las empresas...