
También depende de la capacidad de aprender junto a otros, nos han hecho creer que si trabajamos lo suficiente, las oportunidades llegarán por sí solas, pero hoy, después de años en el sector y observando las historias profesionales de muchas mujeres, me doy cuenta de que las oportunidades rara vez aparecen por casualidad, la mayoría de las historias de éxito nacen de una con versación, recomendación, alianza o de una persona que decidió compartir su experiencia, es ahí donde la mentoría cobra relevancia, porque deja de verse como una buena práctica para convertirse en una estrategia de crecimiento.
Aprender de quien ya recorrió el camino
Hoy el conocimiento está al alcance de todos, de muchas formas: podemos tomar un curso, leer libros, escuchar conferencias o acceder a contenido en diferentes formatos, pero ningún manual nos explica cómo enfrentar la incertidumbre de dirigir un equipo por primera vez, cómo recuperarse de una decisión equivocada, o cómo reunir la con fianza necesaria para asumir un nuevo reto, ese conocimiento vive en las personas que ya recorrieron esos caminos y enfrentaron esos retos, ahí es donde la mentoría permite que esa experiencia deje de ser individual y se convierta en un activo para desarrollar nuevos líderes.
El verdadero valor de una mentoría
Con frecuencia se piensa que un mentor es alguien que tiene todas las respuestas, yo creo exactamente lo contrario, un buen mentor no responde por ti, pero sí hace mejores preguntas, comparte contexto, historias, ayuda a ver posibilidades que antes no eran visibles y, sobre todo, transmite algo que no puede comprarse, su perspectiva. La diferencia entre una capacitación y una mentoría es que una enseña conocimientos; la otra desarrolla criterio y el criterio es una de las competencias más valiosas para cualquier líder
El liderazgo necesita conversaciones
Durante mucho tiempo admiramos la figura del líder que resolvía todo solo, hoy sabemos que ese modelo es cada vez menos sostenible, las organizaciones enfrentan cambios permanentes, nuevas tecnologías, equipos multigeneracionales y decisiones cada vez más complejas, en ese contexto, ningún líder puede depender únicamente de su propia experiencia, las mejores de cisiones suelen construirse cuando existen espacios donde las personas pueden compartir ideas, cuestionar supuestos y aprender unas de otras.
Por eso las organizaciones que promueven programas de mentoría no solo desarrollan talento, también fortalecen culturas de confianza, colaboración e innovación.
Por: Skarlem Fernanda Araujo García
Directora de Mentoras Mexicanas A.C.