
El entorno comercial global vive una época de transformación y desafíos. En medio de esta volatilidad, México se prepara para un proceso crucial: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para 2026. Recientemente, el gobierno mexicano ha extendido una convocatoria al sector priva do para colaborar en las consultas de esta revisión.
Este gesto, que debe reconocerse como una valiosa muestra de voluntad de diálogo, llega en un momento en el que, paradójicamente, los datos económicos reflejan una resiliencia notable.
A pesar de la retórica agresiva o aparentemente agresiva de la administración del Presidente Trump, el comercio y la inversión entre México y sus socios del norte no han dejado de crecer. Este artículo analiza las implicaciones de esta convocatoria, las oportunidades que se vislumbran en el horizonte y la necesidad de actuar con celeridad y visión estratégica para consolidar a México como la economía emergente más atractiva de la región.
- La resiliencia de los hechos frente a la Volatilidad Política Contrario a lo que la narrativa política pudiera sugerir, los fundamentos económicos entre México, Estados Unidos y Canadá son excepcionalmente sólidos.
Las exportaciones mexicanas no solo se han mantenido, sino que continúan en una trayectoria ascendente. Según datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, el valor de las importaciones estadounidenses desde México (que equivale a las exportaciones mexicanas a EE.UU.) fue de $475,616 millones de dólares en 2023. Esta cifra consolida a México como el principal socio comercial de Estados Unidos, superando a China y Canadá.
El crecimiento del 4.6% se calcula en comparación con los $454,671 millones de dólares exportados en 2022. Este crecimiento es significativo considerando el contexto de desaceleración económica global y confirma la fortaleza y resiliencia de la relación comercial bilateral. Este flujo comercial robusto es acompañado por un dinamismo igualmente impresionante en la inversión.
La Inversión Extranjera Directa (IED) en México sigue batiendo récords, con un flujo de 36,058 mil millones de dólares en el primer semestre de 2024, según datos de la Secretaría de Economía.
Este fenómeno no es aleatorio. Responde a una lógica geoeconómica imparable: la nearshoring o relocalización. Las empresas globales, buscando cadenas de suministro más cortas, resilientes y cercanas al consumidor final, han encontrado en México un socio estratégico insustituible.
Un dato revelador es que gran parte de esta nueva ola de interés proviene de Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) internacionales que, por primera vez, consideran a México como un destino de producción y exportación.
Por: Lic. Alfredo Nolasco Meza
CEO & Founder SPYRAL CONSULTING