
Para cualquier empresa que importa, exporta o paga servicios en el extranjero, el riesgo cambiario no es un tema teórico. La verdadera amenaza no radica solamente en que el dólar suba o baje, sino en operar a ciegas sin saber a qué precio se liquidará una compra o un contrato dentro de tres o seis meses. La volatilidad del tipo de cambio distorsiona la planeación financiera, golpea el flujo de efectivo y puede erosionar por completo la rentabilidad de un negocio.
Actualmente, las proyecciones para el cierre de año ubican al peso en niveles de $20.30 y hasta $20.77 unidades por dólar. Esta incertidumbre la podemos notar en la dinámica del mercado del primer trimestre de 2026, donde el volumen operado en futuros del dólar en el MexDer creció 12% y la mayoría de las operaciones se concentraron en plazos menores a seis meses.
Es decir, las empresas están buscando activa mente proteger sus presupuestos en el corto plazo, lo cual es vital si consideramos que, en el segmento del mid-market, más del 60% de los pagos internacionales se concentran en el comercio entre México y Estados Unidos.
Protegerse del tipo de cambio ha sido históricamente un proceso complejo y costoso. Para acceder a coberturas tradicionales, las instituciones financie ras suelen exigir líneas de crédito de derivados y evaluaciones de riesgo minuciosas.
Esto ha dejado fuera durante mucho tiempo a las medianas empresas, a pesar de que hoy forman parte fundamental de las cadenas globales de suministro. La gestión del riesgo cambiario no debe ser un lujo reservado para unos cuantos ni una estrategia reservada a grandes corporativos sino de tener la oportunidad de acceder a herramientas que permitan al sector defender su competitividad en el mercado.
Protegerse del tipo de cambio ha sido históricamente un proceso complejo y costoso. Para acceder a coberturas tradicionales, las instituciones financie ras suelen exigir líneas de crédito de derivados y evaluaciones de riesgo minuciosas.
Esto ha dejado fuera durante mucho tiempo a las medianas empresas, a pesar de que hoy forman parte fundamental de las cadenas globales de suministro. La gestión del riesgo cambiario no debe ser un lujo reservado para unos cuantos ni una estrategia reservada a grandes corporativos sino de tener la oportunidad de acceder a herramientas que permitan al sector defender su competitividad en el mercado.
Por: Dimitri Zaninovich
CEO de EFEX