
Cuando hablamos de conflictos en las organizaciones, hablamos de conflictos de seres humanos, considerando que las organizaciones (empresas, dependencias gubernamentales, Asociaciones, ONGs etc.), son abstracciones o ficciones.
A dichas organizaciones le damos vida las personas, los seres humanos, quienes somos entes racionales y emocionales. El conflicto debe considerarse como propio de las relaciones socia les que ha acompañado, acompaña y acompañará al ser humano como ser social. Este fenómeno, por lo tanto, es tan antiguo como añejas son las relaciones sociales y está íntimamente relacionado con la individualidad humana, aunque va transformándose conforme cambia nuestra sociedad.
Estos cambios sociales provocan o pueden provocar que el fenómeno conflictual entre personas y al interior de las organizaciones también se transforme y, por lo tanto, es oportuno generar una cultura de autogestión de conflictos a través de medios autocompositivos de vanguardia como la negociación humana (lenguaje generativo y principios de neurociencias) directamente entre quienes se encuentren involucrados en situaciones de diferencia o conflictos, así como la mediación y conciliación de terceros que actúen como facilitadores para que los involucrados en el conflicto encuentren soluciones, amigables, rápidas y eficaces acorde a las circunstancias de los tiempos y que coadyuve al logro de objetivos de las organizaciones y empresas, previniendo que los conflictos trasciendan a contextos externos a la propia empresa como es el ámbito judicial.
Cultura de autogestión
Es importante fomentar esa cultura de autogestión de conflictos a través de capacitación en procesos de negociación humana para los colaboradores, considerando como elementos fundamentales a la percepción, la emoción y la creatividad; de tal manera que sean los propios involucrados en las diferencias o conflictos quienes encuentren sus propias soluciones y acuerdos.
Ante la eventual situación de que los involucrados no encontraran soluciones a sus diferencias, es de relevante importancia, también, considerar la creación de órganos de autogestión interna para que, a través de procesos como la mediación y conciliación, como he mencionado anteriormente, intervengan como puentes de comunicación entre quienes se encuentran involucrados en esas diferencias o conflictos y no hayan podido encontrar una solución, actuando como facilitadores en la solución de tales diferencias o conflictos o pro poniendo una solución a los involucrados.
Por: Lic. Guillermo Miranda Arias
Director General de MIRAR.