
La conversación sobre la reducción jornada laboral dejó de ser una tendencia aislada para convertirse en una realidad operativa en América Latina. Lo que comenzó como una reforma puntual en algunos países hoy está obligando a empresas, consultoras y equipos de Recursos Humanos a replantear por completo su forma de gestionar personas.
En este nuevo escenario, entender la jornada laboral América Latina ya no es opcional: es un requisito para evitar errores legales, mantener la productividad y responder a un entorno laboral cada vez más cambiante.
Los datos respaldan esa urgencia. Según la Encuesta Nacional de Jornada Laboral 2026 de Buk, el 89% de los trabajadores chilenos valora positivamente la reducción de horas, pero los mismos equipos identifican la comunicación interna y la optimización de procesos como los principales desafíos pendientes. Una señal clara de que el cambio normativo está avanzando más rápido que la adaptación operativa de las empresas.
Chile y Colombia aceleran el cambio laboral en la región
Chile dio un paso decisivo con la Ley 40 horas Chile (Ley 21.561), que en abril de 2026 redujo la jornada semanal a 42 horas como parte de una transición gradual hacia las 40 horas. Colombia también avanza en la misma dirección y completará en julio de 2026 su reducción a 42 horas semanales bajo la Ley 2101.
Mientras tanto, México y Perú observan de cerca el impacto de estas reformas. En México, la discusión sobre reducir la jornada de 48 a 40 horas continúa tomando fuerza tanto en el ámbito legislativo como empresarial, especialmente entre organizaciones que buscan alinearse con estándares laborales internacionales. En Perú, el tema también comienza a ganar relevancia dentro de la agenda pública y corporativa.
Este escenario regional está obligando a las empresas a prepararse con anticipación, no solo para cumplir con futuras regulaciones, sino también para mantener competitividad y retener talento en mercados laborales cada vez más exigentes.
El reto para consultoras y equipos de Recursos Humanos
Para las consultoras, la transformación laboral representa un desafío operativo importante. Ya no basta con interpretar la normativa: ahora deben ayudar a sus clientes a rediseñar esquemas de trabajo, ajustar contratos, reorganizar turnos y garantizar cumplimiento legal sin afectar la productividad.
La reducción de jornada también implica cambios en procesos internos como:
- distribución semanal de horas
- cálculo de horas extra
- control de asistencia
- documentación laboral
- comunicación interna con colaboradores
Además, en mercados como Chile, disposiciones específicas como el artículo 22 inciso 2 han abierto nuevas conversaciones sobre control de jornada y flexibilidad laboral.
Tecnología y adaptación laboral
Ante este contexto, muchas organizaciones en América Latina están recurriendo a plataformas de gestión de personas y automatización de procesos para facilitar la transición hacia nuevos modelos laborales. Este tipo de herramientas permite centralizar información, monitorear jornadas, documentar acuerdos laborales y mantener trazabilidad en tiempo real sobre el cumplimiento normativo.
Especialistas del sector coinciden en que la digitalización será un factor cada vez más relevante para enfrentar los cambios regulatorios que podrían extenderse en la región durante los próximos años.
Para profundizar en este panorama regional, puedes consultar el análisis de Buk sobre la Reducción de la jornada laboral en América Latina, donde se exploran las reformas laborales y su impacto en las organizaciones.
La transformación laboral en LATAM ya comenzó. Y aunque cada país avanza a ritmos distintos, el debate sobre nuevas jornadas laborales continuará creciendo en la región durante los próximos años.
