
Para hablar de sostenibilidad organizacional, no basta con medir recursos financieros, humanos o materiales: la salud también debe considerarse un recurso estratégico. La evidencia es clara: cuando la salud de los trabajadores se ve comprometida, los indicadores clave del negocio productividad, calidad, clima laboral y permanencia también se ven afectados.
A nivel global, se estima que los trastornos mentales provocan una pérdida de 12 mil millones de días de trabajo cada año, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). En México, datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) muestran que los padecimientos de salud mental han incrementado más del 30% en la última década, especialmente los vinculados al estrés, la ansiedad y los trastornos del sueño.
Sin embargo, muchas empresas siguen abordando la salud, especialmente la mental, como un beneficio accesorio o una responsabilidad exclusiva del área médica. Esta visión fragmentada limita el alcance real de las estrategias de prevención e intervención, e impide ver la salud como un eje transversal de valor.
Liderazgo del bienestar organizacional
Debe asumirse desde la alta dirección, integrando a Recursos Humanos, Seguridad y Salud en el Trabajo, y Planeación Estratégica. La salud laboral no puede seguir siendo una tarea aislada ni ajena a la toma de decisiones. Para muchas organizaciones, los costos invisibles del desgaste crónico, la rotación y el ausentismo se traducen en pérdidas millonarias al año, pe ro no son leídos como síntomas estructurales.
Esto es especialmente crítico en un entorno donde la inversión en salud mental tiene un retorno positivo: por cada dólar invertido, se estima una ganancia de hasta cuatro dólares en mejora de salud y productividad (OMS, 2022). La salud no es un gasto, pero requiere estrategia para no convertirse en uno. Una charla aislada que detiene la operación, por más intencionada que sea, no equivale a una política de bienestar. Romantizar la sensibilización sin implementar acciones concretas puede dejar a las personas más expuestas. Por eso, es urgente medir, planear e intervenir desde una visión de sistema.
Por: Psicóloga clínico-organizacional Yunue Cárdenas
CEO de Menthalising Especialista en salud mental en el trabajo