
Un cambio generacional está afectando a los puestos ejecutivos de la economía occidental y plantea una pregunta estratégica a las pymes: si cada vez menos jóvenes profesionales quieren liderar, ¿quién liderará el mañana? En la economía suiza, los roles de liderazgo históricamente han estado claramente definidos: quienes se desempeñan bien asumen la responsabilidad. Quienes progresan, lideran.
Sin embargo, este modelo está decayendo. Los jóvenes profesionales, especialmente los de la Generación Z, se esfuerzan por desarrollarse, pero cada vez menos asumen la responsabilidad tradicional de liderazgo. Las razones son complejas y no son un fenómeno temporal, sino una expresión de un cambio estructural.
La crisis de liderazgo no es una debilidad de liderazgo
Un número creciente de estudios suizos confirma lo que mu chas empresas ya saben por experiencia: el puesto más alto se está volviendo menos atractivo. Un estudio muestra que alrededor del 30% de los jóvenes profesionales en Suiza rechazan conscientemente los roles de liderazgo, no por desinterés, sino por convicción.
El estudio de Deloitte sobre la Generación Z y los Millennials también concluye: Autorrealización, salud mental y sentido de propósito, ahora se valoran más que el estatus o el título. Por otro lado, los puestos de liderazgo suelen asociarse con disponibilidad constante, presión creciente y una comprensión borrosa de las funciones. Lo que antes se consideraba un ascenso, ahora parece una exigencia excesiva, con un valor añadido cuestionable.
¿Qué ha cambiado?
El liderazgo en el entorno laboral actual se ha vuelto más complejo:
• Las exigencias han aumentado, tanto a nivel económico como tecnológico y social.
• El liderazgo se ejerce cada vez más en condiciones de incertidumbre, en equipos híbridos y sin autoridad formal. Al mismo tiempo, las ganancias de estatus han disminuido. Los títulos se han devaluado, las brechas salariales suelen ser pequeñas y el respeto social ya no es un hecho. Además, la relación con el trabajo ha cambiado radicalmente.
Para muchos jóvenes profesionales, una vida personal plena no es un objetivo secundario, sino de igual importancia para su carrera profesional. La posibilidad de perder este equilibrio a través de un rol de liderazgo es más un factor disuasorio que un factor motivador.
Por: Dr. Emanuel Kramer
Fundador de Kramer Consulting International.