
Es conocido que la Ciudad de México y el área metropolitana conforman la 8° capital más poblada del mundo, con un poco más de 9.18 millones de habitantes; lo que la convierte en un conglomerado urbano con múltiples retos; entre ellos los servicios funerarios. Pese a que la esperanza de vida es de 74 años, datos del EDR Estadísticas de Defunciones Registradas del INEGI, señalan que se registran en promedio 860 defunciones por cada 100 mil habitantes. Situación que exige, contar con empresas funerarias que atiendan esta necesidad.
Los servicios funerarios no son un artículo de primera necesidad, es decir, no cubren una exigencia de alimentación, higiene, salud o refugio; por ello, lo dejamos pasar por alto; aunque seguro lo ocuparemos, en algunos casos, de manera sorpresiva. Al estar poco preparados, los costos serán considerables.
De acuerdo con datos del INEGI en su portal DENUE, existen casi 500 agencias funerarias distribuidas en las 16 Alcaldías, destacando Iztapalapa con 97, Xochimilco con 79 y la Magdalena Contreras con 44; lo que refleja que, de requerir los servicios, seguramente ubicaremos una cerca de nuestra colonia. Aun con ello, no todas ofrecen servicios funerarios integrales con instalaciones y el apoyo adecuado.
Un sepelio va más allá de contar con un ataúd, es necesario realizar trámites ante dependencias de Salud y Registro Civil para llevar a cabo el velorio. Por lo que las funerarias de colonia tienen que ofrecer servicios completos para evitar contratar a terceros. Lo que, en muchos casos, se traduce en costos ocultos que se sumarán al presupuesto inicial; creando estrés y enojo en las familias

Conocer la oferta de servicios funerarios, lo que contemplan, procesos a seguir y sobre los costos asociados; minimiza el riesgo de caer en manos de la informalidad funeraria. Nos evita enfrentarnos a situaciones desagradables, gastos extras y a un servicio deficiente.
De acuerdo con la Condusef, los cargos adicionales de un sepelio llegan a ascender hasta los 26 mil pesos. Ante la necesidad, las familias caen con funerarias desleales que omiten aspectos elementales. La inmediatez incrementa el sentido de urgencia y reduce la claridad al momento de decidir; lo que eleva los costos entre un 30% y 80% respecto a los servicios funerarios a futuro.
Decidir sobre nuestro funeral es complicado, e incluso, no es una prioridad para la mayoría de los mexicanos. De acuerdo con datos de la Procuraduría Federal del Consumidor PROFECO, solo el 7% de la población ha decidido contratar un plan funerario a futuro, evidenciando una limitada cultura de la previsión. Ante un deceso, quienes no cuenten con este apoyo, enfrentarán inestabilidad económica, una mayor presión familiar y la dispersión durante el duelo; al estar preocupados por cómo hacer frente a la situación.
Prepararse para enfrentar la partida es difícil; sin embargo, el poder decidir cómo nos gustaría que fuera, es un acto de responsabilidad y de amor hacia nuestras familias. Abrir la conversación permite romper tabús y planear con anticipación.
Para quienes desean prevenir, las recomendaciones son: ubicar por lo menos tres empresas para poder comparar costo vs beneficios, verificar que se trate de una empresa formal a través de portales oficiales y consultar su historial en PROFECO. Revisar reseñas en sus propias sociales también puede ayudar a seleccionar una opción confiable.
Cuando sufrimos una pérdida, buscamos una despedida digna. Cómo llegamos a ese momento depende en gran medida de nuestras elecciones. La ausencia de planeación nos orilla a tomar decisiones en un contexto emocionalmente vulnerable.
Contar con información anticipada, haber conversado las voluntades y conocer las opciones disponibles, permite que el proceso se centre en el acompañamiento y el vivir el duelo de la mejor manera.
La previsión no elimina el dolor, pero sí reduce la incertidumbre, evita conflictos familiares y protege la estabilidad.
Por: Manuel Ramírez
Director general de Santa Gloria Velatorios, Amplia experiencia en la gestión y operación de servicios funerarios y ha contribuido a visibilizar la relevancia de una cultura de previsión.