
En México, hablar del crecimiento de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) suele centrarse en temas como financiamiento, digitalización o la innovación. Sin duda, todos son factores esenciales. Pero hay un elemento menos visible aunque igual de determinante que con frecuencia queda fuera de la conversación: el acceso a espacios físicos adecuados.
Inmueble como herramienta estratégica
Hoy más que nunca, el inmueble es mucho más que un lugar de operación. Es una herramienta estratégica. Desde nuestra experiencia en el sector inmobiliario, hemos visto cómo la infraestructura puede influir directamente en la productividad, el posicionamiento, la atracción de talento y, en muchos casos, en la viabilidad misma del negocio.
No se trata únicamente de metros cuadra dos o ubicaciones convenientes. Se trata de espacios que acompañen la evolución natural de una empresa. Que permitan comenzar en pequeño, pero que no limiten la posibilidad de crecer. Que ofrezcan flexibilidad operativa, eficiencia energética, conectividad y una experiencia digna tanto para los colaboradores como para los clientes.
La verdad de las PyMEs
Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, hablan por sí solas: las PyMEs representan casi el 100% de las unidades económicas del país, generan más del 70% del empleo y contribuyen con más de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB). No obstante, muchas de ellas enfrentan obstáculos estructurales para acceder a inmuebles adecuados.
Ya sea por costos elevados, por esquemas de renta inflexibles o simple mente por falta de oferta que se adapte a sus necesidades reales. Ante esta situación, el sector inmobiliario tiene una enorme oportunidad y responsabilidad de reinventarse. En la empresa que represento, hemos apostado por esquemas que entienden la dinámica de las PyMEs: modelos flexibles de arrendamiento, desarrollos mixtos con servicios compartidos, zonas comunes que fomentan la colaboración y espacios diseñados para acompañar el crecimiento, no para limitarlo.
Nearshoring como oportunidad
Además, estamos viviendo una transformación global. El fenómeno del nearshoring está reconfigurando el mapa de oportuni dades en México. La ubicación se ha vuelto estratégica: estar cerca de centros logísticos, de talento y de consumo ya no es un lujo, sino una necesidad competitiva. Y para las PyMEs, contar con un inmueble en la zona correcta puede significar la diferencia entre acceder a nuevos mercados o que darse rezagadas. También es importante destacar que los espacios actuales deben responder a las nuevas formas de trabajo, consumo y con vivencia.
Los inmuebles ya no son solo funcionales: deben ser sostenibles, cómodos, inspiradores. Integrar áreas verdes, sistemas de eficiencia energética, zonas de descanso y espacios comunes no es un capricho arquitectónico; es una respuesta directa a lo que los usuarios, colaboradores y consumidores están demandando.
En el marco del Día Mundial de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, que se conmemora cada 27 de junio, vale la pena replantear nuestra mirada. Celebrar a las PyMEs no significa solo reconocer su aporte económico, sino también preguntarnos qué estamos haciendo desde el sector público, financiero e inmobiliario para habilitar su crecimiento real y sostenido. Porque sin espacio, no hay negocio.
Y sin condiciones adecuadas, el talento y el esfuerzo de millones de emprendedores mexicanos seguirán enfrentando barreras innecesarias. La infraestructura es parte del ecosistema emprendedor, y como tal, merece estar al centro de la conversación
Por: Sergio León
Director de Estrategia Comercial y Marketing en Levy Holding.