Sustentabilidad rentable en sus desarrollos inmobiliarios: Fibra Danhos

La empresa avanza en generación de energía en sitio, suministro de energías limpias, manejo de residuos, recarga de acuíferos y nuevos proyectos industriales con criterios ambientales.

Fibra Danhos, fondo mexicano de inversión en bienes raíces con más de 30 años de historia empresarial y 13 años desde su salida al mercado bursátil, ha construido parte de su identidad alrededor de desarrollos icónicos como Parque Delta, Parque Lindavista, Parque Toreo, Reforma 222, Torre Virreyes, Parque Las Antenas y Parque Tepeyac.

Sin embargo, para Sergio González, director de Desarrollo de la compañía, el valor de esos proyectos no radica únicamente en su escala arquitectónica, sino en la cultura técnica que los sostiene como la eficiencia energética, el manejo responsable del agua, la operación ambiental y el diseño pensado para durar.

“Fibra Danhos es una empresa 100% mexicana que se dedica al desarrollo inmobiliario”, explica González. La firma inició como empresa familiar y con el tiempo evolucionó hacia un portafolio diversificado que incluye centros comerciales, edificios de oficinas, usos mixtos, proyectos industriales, hotelería y nuevos desarrollos en ciudades como Oaxaca y Cancún.

Uno de sus ejemplos más recientes es Parque Tepeyac, proyecto que comenzó antes de la pandemia y fue rediseñado para incorporar ventilación, áreas verdes y una experiencia comercial distinta. El complejo integra además el Acuario Michin, elemento que, según González, se convirtió en un polo de desarrollo para la alcaldía Gustavo A. Madero.

La compañía también presume obras que forman parte del paisaje urbano de la Ciudad de México. Reforma 222, diseñado por Teodoro González de León, es recordado por González como un proyecto emblemático por su integración con Paseo de la Reforma e Insurgentes. Torre Virreyes, conocida popularmente como “El Dorito”, implicó conservar una obra de Vladimir Kaspé reconocida por el Instituto Nacional de Bellas Artes, lo que derivó en su forma singular y en un reto estructural de alto nivel.

En materia técnica, Sergio González sostiene que Danhos ha mantenido una política financiera conservadora, pero una operación de ingeniería de vanguardia: “Somos absolutamente vanguardistas”, afirma al hablar del manejo eléctrico, las plantas de tratamiento de aguas residuales, los programas de ahorro energético y los sistemas de refrigeración instalados en sus inmuebles.

La empresa cuenta con entre 12 y 13 propiedades en Ciudad de México con certificación LEED o procesos permanentes de auditoría ambiental, además de reconocimientos vinculados con cumplimiento ambiental. Recientemente recibió acreditaciones de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México, PROPAEM por dos proyectos en el Estado de México: Parque Toreo, con cerca de 500 mil metros cuadrados entre centro comercial, oficinas y hotel, y un desarrollo industrial logístico de aproximadamente 200 mil metros cuadrados de naves.

Para el director de Desarrollo Sergio González, las certificaciones no son el objetivo final de la compañía, sino consecuencia de una forma de operar: “No perseguimos la certificación per se, es fruto de la cultura que hemos podido construir”, señala. Esa cultura, afirma, se refleja en decisiones como modernizar plantas de agua helada, cambiar enfriadores, utilizar refrigerantes más eficientes, reducir consumo energético y fortalecer el tratamiento y reúso de agua.

Uno de los datos que ejemplifica esa evolución es Parque Tepeyac. Mientras otros centros comerciales de gran escala solían requerir una capacidad instalada de 20 mil kilowatts, Danhos solicitó 14 mil kilowatts para este proyecto y posteriormente incorporó 30 mil metros cuadrados adicionales, sin rebasar esa capacidad. “Estamos bajándole 30% a la capacidad instalada en energía eléctrica”, detalla González.

La sustentabilidad, añade, también debe entenderse desde la rentabilidad operativa: “Hace 20 años la sustentabilidad era una cosa de buena onda. Hoy nosotros ya la pudimos poner en el negocio, en una sustentabilidad rentable”, afirma. Para el directivo, reducir consumo de energía, recuperar agua, reciclar residuos y operar con eficiencia permite mejorar los resultados del inmueble y generar valor para inversionistas, usuarios y comunidades.

González destaca además el papel social de los desarrollos inmobiliarios al explicar que en los dos últimos proyectos de la empresa se generaron más de 15 mil empleos. Ese impacto, dice, forma parte de la contribución de la compañía al entorno en el que opera.

Fibra Danhos también avanza en generación de energía en sitio, suministro de energías limpias, manejo de residuos, recarga de acuíferos y nuevos proyectos industriales con criterios ambientales. Para González, el reto no consiste únicamente en construir más metros cuadrados, sino en sostener una cultura organizacional capaz de operar con eficiencia y transmitirla a todos los niveles.

El directivo subraya que detrás de los reconocimientos hay equipos técnicos, áreas de mantenimiento, diseñadores, constructoras y administradoras que han incorporado la sustentabilidad como práctica cotidiana.

“El reconocimiento es para todos los que laboran en esa empresa”, dice. Y enfatiza el papel de las mujeres dentro del equipo que impulsa la agenda ambiental de Danhos: “Mujeres que nos presionan y nos hacen ser mejores”.

La visión de Fibra Danhos, según Sergio González, se resume en construir desarrollos rentables, eficientes y técnicamente responsables, como una cultura de operación que la empresa ha formado durante más de dos décadas.

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